HISTORIA: CARTA Y PUBLICACIÓN DE LA EJECUCIÓN DE SANTIAGO VIDAURRI, GOBERNADOR DE NUEVO LEÓN

Vidaurri no pudo morir en Nuevo León

Vidaurri no pudo morir en Nuevo León

Historia En-Tinta
// Tintero Regio

En Nuevo León y su historia:

Julio de 1867

El día 8 del presente fue aprehendido Santiago Vidaurri en la Ciudad de México en la calle de San Camilo número seis, e inmediatamente fue puesto en capilla y fusilado a las cuatro y media de la tarde

Acerca de este último suceso, el periódico El Monitor Republicano publica los pormenores siguientes:

FUSILAMIENTO DE D. SANTIAGO VIDAURRI

Leemos en el Globo de ayer:

SANTIAGO VIDAURRI.

A las seis de la mañana de hoy ha sido descubierto en la casa donde se ocultaba, y era la marcada con el número 6, en la calle San Camilo.

Había preferido como otros de los funcionarios culminantes del impero, ocultarse a la autoridad, desperdiciando la ocasión que se les presentó al ser ocupada esta plaza por el ejército republicano, para disfrutar de todos los términos y medios de defensa compatibles con la acción de la justicia.

El cuartel general, según nos informa, ha encontrado a su espalda, en las disposiciones vigentes, un obstáculo que no le ha permitido retroceder ante la dura necesidad de un ejemplar severo, y en consecuencia el antiguo gobernador de Nuevo-León y Coahuila, será pasado por las armas esta tarde.

El deseo, sin embargo, de no pasar otra vez por la dolorosa prueba a que ha dado lugar este incidente, inspiró al general Díaz, según se nos dice, la idea de conceder un nuevo plazo para que se presenten los militares y funcionarios que sostuvieron la usurpación y aún permanecen ocultos.

Así lo ha anunciado el general cuartel maestre en el documento que va al calce de estas líneas.

Parece que al ser descubierto D. Santiago Vidaurri, manifestó intenciones de resistir a la policía.

La acta de identificación se levantó inmediatamente, y el mismo reo aprehendido, confesó su complicidad en las maquinaciones contra nuestra Independencia y su carácter de presidente del llamado consejo de ministros.

No sabemos llorar como el cocodrilo, y puede tenérsenos fe, cuando deploramos el triste suceso que se habrá consumado quizá al ver la luz estos renglones y que no hubiera podido evitar ninguna voluntad humana sin sobreponerse a la ley y las más graves consideraciones de salud pública.

“Ejército de Operaciones sobre México– Cuartel Maestre – Aviso — El C. general en jefe me previene haga saber a quienes corresponda, que deseando no verse precisado, a ejecutar actos de severidad como el practicado con D. Santiago Vidaurri, ha dispuesto conceder, para que puedan presentarse los individuos de que habla el decreto 21 de Junio último, un nuevo término de veintiséis horas, que concluirán el día 9 del corriente a las seis de la tarde.

Lo cual mando se publique para conocimiento del público.

México, Julio de 1867

A estas noticias agregamos los pormenores siguientes, que se han publicado (dice la publicación):

A un general republicano de los que actualmente se encuentran en esta capital, a quien el Sr. Vidaurri mandó llamar antes de ser ajusticiado, debemos los siguientes apuntes:

Que Vidaurri había solicitado mediante una nota dirigida al general en jefe que este señor viniese a verlo a la prisión; pero el general Díaz no accedió a su petición.

Quiso también Vidaurri se le concediese prorroga hasta que llegase a la capital el C. Presidente de la República, y obtener el permiso de conferenciar con él y hacerle algunas revelaciones importantes, pero el Sr. general Diaz, en vista de la ley de 21 de Junio tuvo el sentimiento de no poder acceder a su solicitud.

Manifestó el deseo de ver a su hijo, pero temiendo comprometerlo, sintió grave pena y se le vio llorar. Dijo que había conocido en la casa en donde se le encontró que estaba ya como preso y maliciaba se lo había ya denunciado.

Temía en consecuencia, ser aprehendido por momentos; y con el objeto de ver si podía salvarse había comenzado a practicar una horodacion por el lado donde estaba un perchero, y podía, si la hubiera concluido a tiempo, escaparse por el baño de San Camilo.

Encargó al general citad, que de cinco onzas que tenía en su cartera, dos se entregaran al padre que lo confesó y lo asistiera en su última agonía, para que dijese misas por el alma de su esposa y la suya. Encarecidamente encargo que después de ser ajusticiado se entregara el sombrero que usaba a su hijo.

A las cuatro de la tarde de hoy salió de la Diputación, donde se hallaba detenido, y de allí se le condujo en coche, escoltado por el escuadrón de caballería al mando del general Carbajal, hasta la plazuela de Santo Domingo donde fue fusilado.

Formó el cuadro el tercer batallón de Oaxaca, y la ejecución tuvo lugar a las cuatro y media. El general mencionado quedó encargado de recoger el cadáver, así como de sus funerales. El cadáver fue conducido al hospital municipal para la correspondiente autopsia.

 

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