LEYENDA: EL RINCÓN DEL DIABLO EN EL BARRIO ANTIGUO DE MONTERREY

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Barrio de Las Tenerías en el Barrio Antiguo

Regia Leyenda
// Tintero Regio
Cuenta la LEYENDA en Nuevo León:

Suena el toque de queda. Por el barrio de las Tenerías (dentro de lo que ahora es el Barrio Antiguo y a un costado del Canal Santa Lucía), caminaban apresuradamente, los que tarde vuelven al hogar.

Cruzan ese barrio deseando llegar cuanto antes a sus casas y sin atreverse a confesar el temblor de espanto que sienten al pasar por ahí.


A lo lejos, el grito del centinela se antoja escalofriante. Envuelve al barrio un ambiente de tragedia que se adentra hasta las mismas humildes viviendas.

Contaban los vecinos, con misterio y con horror, que el diablo noche a noche pasea por aquel rincón de la Ciudad de Monterrey, dejando a su paso un penetrante olor a azufre.

Por eso es, que apenas oscurece, las puertas son atrancadas y las familias se recojen; sólo rompe el silencio la voz del sereno.

Una oscurisima noche cuando el vigilante gritaba: ¡Las doce y sereno………! los vecinos del lugar, oían espantados los gritos desesperados pidiendo socorro.

Todas las puertas permanecían cerradas; nadie abrió la suya al infeliz que demandaba ayuda, y el grito se  perdió en el silencio de la noche.

Al día siguiente, apenas amaneció, un regio que se encaminaba al cercano laborío, se encontró con un hombre , que inconsiente, yacía junto a una cerca.

Se acercó a él para auxiliarlo y cuando volvió en sí le contó lo siguiente:

“Trasnochador y mujeriego, venía en busca de nuevas aventuras, cuando al paso le salió un hombre envuelto en negros ropajes.

En su cara, horrorosamente fea brillaban como centellas sus ojos y dejaban ver dos largas y delgadas piernas y al tenerlo tan cerca de él , envuelto de terror, logró sacar el cuchillo que siempre llevaba al cinto y lo había hundido varias veces en el pecho de aquel extraño ser, sin herirlo y sin lograr que se alejara, hasta que, no pudo resistir por más tiempo las centelleantes miradas que lo cegaban, lo que hizo que perdiera el conocimiento”.

Muchos de los vecinos aseguraban haber visto al mismo diablo paseando por el aquel lugar.

Desde entonces se conoce a ese barrio de Monterrey con el nombre del RINCÓN DEL DIABLO.

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